martes, 13 de enero de 2015

Estamos en guerra!!!

 por Hugo Bruschi en el Año contra la Impunidad


Nos han dicho los gobernantes franceses y para confirmarlo, ya han movilizado sus tropas al interior del país. Cualquiera pudiera creer que se trata de una salida humorística, si tenemos en cuenta que fue precisamente ésta la causa de aquellos hechos, que le costaron la vida a algunos periodistas. Pero nó, parece que la guerra no será en defensa de la Libertad de expresión, sino contra un enemigo que todavía no sabemos quien es, aunque todos lo sospechamos. Y en esta guerra santa como muy bien ya lo afirmara George W. Bush en su oportunidad, o "están con nosotros o están contra nosotros". Es decir con el "enemigo". Y en esta nueva guerra como en todas las anteriores, la primera víctima será la verdad. Y mucho trabajo tendrá la verdad para hacerse escuchar. Ya los ministros del interior de la Unión Europea, tomarán las medidas correspondientes, para quitarle espacio al "enemigo" que acostumbra comunicarse en las redes sociales. INTERNET será objeto de una prolija vigilancia, por lo que por ahora podemos dormir tranquilos. "Yo no quiero terroristas en mi computadora" me confesó una vecina alarmada por los comunicados.Pero por suerte el ministro del interior francés, ha recomendado poner énfasis en los mensajes" cargados de odio y anti-semitismo" o de "incitación a la violencia".

Como Uds. podrán apreciar estimados Amigos, estos conceptos son de tal amplitud que a partir de ahora, mencionar que uno de los participantes del desfile por la Libertad de expresión como lo fue el Estado de Israel, es un violador permanente de cuanta resolución emana de Naciones Unidas, un estado al margen del derecho internacional que comete crímenes de guerra y actos de terrorismo contra una población civil indefensa, puede costarnos una sanción. En nuestro caso tal vez nos clausuren la Vidriera por tiempo indeterminado. Obsérvese que todo esto se hace en nombre de la Libertad de Expresión, amenazada por la intolerancia terrorista. O sea que a partir de ahora tendremos que ser muy cuidadosos, pues nuestros comentarios sin quererlo, estarían favoreciendo al "enemigo".

De que escribiremos, acaso recetas de comida, sobre deportes, sobre la moda? Quedarán prohibidas las palabras, como sucedió en el Uruguay hace algunos años? Seguramente la censura publicará una lista sobre lo que está permitido y lo que nó. Vaya uno a saber, pero lo cierto es que quien controla la información a tal extremo, algo teme. Temerán que la gente siga interrogándose a sí misma,, sobre algunas afirmaciones oficiales? Documentos perdidos que revelan la identidad de los terroristas, policía que hace tiempo seguía de cerca a estos terroristas, que de pronto se suicida? En fin, la gente tiene material abundante para dar rienda suelta a su imaginación, sin necesidad de caer en "complicidad con el enemigo".

Eso sí, cuando Ud. se decida por defender la inocencia de un musulmán, no emplee esa mala palabra. En el Uruguay aprendimos que se puede decir lo mismo, usando la palabra INNOMBRABLE. Pero recuerde bien que es sólo válida para los casos de musulmanes buenos. De los malos se encarga  Charlie Hebdo que se ha especializado en el tema y no corre riesgo de censura, dado que se trata de una publicación seria destinada a difundir el fino humor Made in France, lo que es toda una garantía de calidad. Una suerte de "avantgardé" literaria.

Por último, la Vidriera no puede pasar por alto un hecho reprobable, que ni siquiera podemos atribuir a un descuido u omisión involuntaria, sino a la arrogancia y soberbia imperialista para con los paises pobres o del tercer mundo como les llaman. Olvidaron invitar al desfile de Paris, al líder de la región sudamericana Sr. José Mujica, presidente del Uruguay. Cuántas banderitas uruguayas dispuestas a desfilar, tuvieron que ser plegadas a último momento, cuántos uruguayos no habrán sentido en carne propia la ofensa, cuántos franceses habrán sido privados de un discurso para la eternidad? Nunca lo sabremos a cabalidad, pero confiamos que en los futuros eventos que llegarán, tal vez en otro país para mostrar "espíritu de cuerpo" en esta guerra contra la intolerancia terrorista, no cometan el mismo error a la hora de las invitaciones. Aquí más que nunca se hace menester, la unidad sin exclusiones.


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