domingo, 16 de noviembre de 2014

Los arrieros del voto


por Hugo Bruschi en el Año de la Dignidad

El teléfono - ese servicio tan esencial - nunca estuvo al alcance de todos y fue en un tiempo una suerte de "caza votos", en manos de los políticos profesionales. Y mi casa no fue la excepción. Mis padres votaban blanco, aunque es justo reconocer que en mi familia también habían algunas ovejas negras, mejor dicho comunistas. Uno de ellos era mi tío con quien yo hablaba muy a menudo. Y por ser blancos mis padres, no tenían como llegar a la tarjeta de recomendación para Pereira Reverbel, que en aquellos años administraba la UTE y por supuesto no era ajeno a estas prácticas que comunican directamente con las urnas. Por tanto, cada vez que tenía necesidad de una llamada, cruzaba al almacén de enfrente. Un buen día llego y me dice una vecina: " che, vos que sos de izquierda, no conocés a algún Tupamaro?" Me sorprendió la pregunta y le respondí con cierto recelo: "mirá, se trata de una organización clandestina, por lo que sus miembros usan seudónimos y creo que ni entre ellos mismos se conocen". La mujer me quedó mirando sin saber que decir. Entonces atino a preguntarle para qué quería saber de algún Tupamaro. A lo que me responde con seriedad: "para decirle que me hagan un lugar, yo también quiero ser Tupamara". Corrían los años 70-71 tal vez y su esposo había sido destituido precisamente de UTE en el Marco de las Medidas de Seguridad. Por lo que podríamos afirmar, que Pacheco Areco la había reclutado. No en vano, algunos blancos decían que Pacheco Areco trabajaba para la subversión y que tendría que estar preso por Asociación para Delinquir, que era la figura jurídica de moda por entonces.

En nuestros días, ya superadas aquellas prácticas y aquellas carencias Telefónicas -talvez ayudados por el celular - los políticos ya no pueden usar aquellas tarjetas de recomendación como instrumento caza votos. Seguramente tienen otros métodos más eficaces y modernos. Pero los reclutadores siguen existiendo, y arriando gente hacia las urnas. Sobretodo se pone de manifiesto, cuando uno escucha la prédica blanqui-colorada, sus argumentos, sus acusaciones, su discurso primitivo y falto de imaginación. Es entonces cuando uno se pregunta: Quién asesora a esta gente? y no es que a mí me preocupe, pero les están robando el dinero. Cuando uno oye a Sanguinetti, Lacalle,Jorge Batlle, etc. comprende que necesitan decir algo, para que la gente sepa que existen, para no condenarse a sí mismos, a un ostracismo que en este caso por otra parte sería algo así, como "el voto que el alma pronuncia". Pero hay momentos en la vida, en donde un silencio sería la mejor elección. Son tan, pero tan rudimentarios en sus formas de hacer política, que no han advertido que a cada palabra, a cada imagen televisiva, le están arrimando votos al FA. Verdaderos arrieros, que a diferencia de los de Atahualpa Yupanqui, bien podrían decir: la prédica es de nosotros, los votitos son ajenos. Al igual que Pacheco Areco con los Tupamaros, éstos se han convertido en reclutadores de votos para Tabaré Vázquez. Pero no lo entienden, no se han dado cuenta que el Pueblo los rechaza, no han percibido que los tiempos han cambiado y que deberán cambiar los versos. En una palabra no han aprendido nada del FA, a quien quieren derrotar. Bueno, se dice con razón que es muy difícil enseñar cosas a un perro viejo, pues ni siquiera el resultado de las urnas, que evidencia la pronta desaparición del Partido Colorado, los ha hecho cambiar el discurso. Se asemejan a aquél Capitán que ordenó lustrar el mástil, cuando el barco se estaba hundiendo. Entierro de lujo. Y en este estado de cosas, Tabaré Vazquez y sus muchachos progresistas, no necesitan debatir públicamente y los entiendo. Pará que exponerse a ciertos temas incómodos, cuando los rivales están haciendo un buen trabajo? Porque acusar al FA de izquierda - contra la opinión de la Embajada, el FMI, las multinacionales, etc.- sólo puede pasar por las cabezas enfermas de esta gente. Sería tan ridículo como esperar que Constanza Moreira salga por las calles a gritar "fuera Aratirí" o "nó a la megaminería" cuando votó con garra y corazón como la Celeste. Yo creo que estos arrieros, tendrían que revisar los caminos y las quebradas amenazadas por la creciente.......


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