domingo, 16 de noviembre de 2014

Cuidado con las mayorías!


por Hugo Bruschi en el Año de la Dignidad

Siempre que oigo hablar de las grandes "mayorías", me pongo en guardia. Significa ello un desprecio por la voluntad de la gente o las formas democráticas de expresión? Nada más alejado de la verdad.Sin embargo conviene muchas veces analizar ciertos aspectos de la realidad, para entender que esta no es una operación matemática en donde 2+2=4, sino que existen factores que determinan en uno u otro sentido, el resultado de una elección. Y estos resultados pueden ser determinados de antemano. Se puede votar por miedo, se puede votar por agradecimiento, se puede votar por amistad, se puede votar por simpatías y se puede votar por promesas. Se vota en forma emocional, jamás en forma racional, de lo contrario la gente no votaría contra sí misma. Quienes tengan a su dispocisión los medios informativos y el aparato estatal, cuentan sin dudas con más posibilidades de éxito. De ahí que el argumento de "mayorías", deja mucho que desear, sobretodo cuando esas mayorias no tienen incidencia alguna en los actos de gobierno, cuando se vuelve una fuerza pasiva, cuando no exigen activamente en las calles o en los ámbitos que corresponda, el cumplimiento de lo prometido. Porque si de mayorías se trata, Hitler también las tuvo. Cuántos alemanes de vivir hoy, no estarían arrepentidos de haberlo votado?

Pero en este tema de las mayorías, existen también algunos hechos muy curiosos que nos llevan a dudar, sobre su legitimidad. En el plebiscito llevado a cabo por la Ley de Caducidad, el Pueblo debidamente amenazado de una vuelta al pasado -queremos pensar- votó la misma sin problemas. En el segundo plebiscito para anularla y debidamente saboteado, no alcanzaron los votos, por lo que la misma sigue vigente. Cuando los familiares reclaman Verdad y Justicia y la anulación de esta ley infame que perpetúa la impunidad, les dicen que hay que respetar la voluntad del Pueblo expresada en las urnas. Luego tenemos otro plebiscito que se llevó a cabo en forma simultánea y tenía que ver con el llamado Voto Epistolar, es decir el voto del exterior para todos aquellos uruguayos que viven fuera de fronteras. También este derecho fue rechazado por el Pueblo, al no alcanzar los votos. Sólo el 36% entendió que esa gente aún eran uruguayos. Y curiosamente, aquellas mayorías que se argumentó debían ser respetadas, cuando de la impunidad se trata, no tuvo la misma suerte para el caso del plebiscito para el voto exterior. En qué quedamos? Hay mayorías buenas y mayorías malas?
Cruzan a Buenos Aires a arengar a la gente para que venga a votar,cuando el Pueblo uruguayo en un plebiscito rechazó ese derecho. Como se entiende esto? Nos guste o nó tendremos que respetar la voluntad del Pueblo, o sólo a veces cuando nos conviene? Pero más curioso aún resulta, que muchos de esos que le negaron el voto a quienes viven en el exterior, hoy esperan con banderas y globitos a la gente que viene de Buenos Aires u otros lados, a poner su granito de arena o mejor dicho su papelito.

 Que seriedad tienen esas mayorías?

Sin embargo en materia de sorpresas nunca está dicha la última palabra. Días atrás en un artículo publicado por Caras y Caretas, el Sr. Alberto Grille nos habla de la familia Bordaberry y su oscuro pasado, para terminar diciendo que Pedro "quiere hacer mierda a Tabaré Vazquez", según trascendio en una visita realizada a Lacalle Pou. Y el articulista indignado nos agrega que esto lo haría "con el hombre más votado de la historia uruguaya" refiriéndose claro está a Tabaré Vazquez. Confieso que me causa miedo, porque sabiendo lo que se sabe de este hombre, fue de todos modos el más votado de la historia, no puedo asegurar que las mayorías tienen razón. Y esto es muy pero muy grave, porque han legitimado a un personaje autoritario y al servicio de intereses extranjeros contrarios al país. Por eso digo que el cliente no siempre tiene la razón.....también puede equivocarse.......


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