viernes, 21 de julio de 2017

Tu vida no vale nada




por Hugo Bruschi en el Año de la Organización.

Esta es la sensación que experimentamos cuando alguien sale a comprar un paquete de ravioles o cuando cruza al almacén y queda en medio de una balacera. Para no hablar de quienes trabajan en la calle o en algún local de ventas. Se exponen diariamente a un balazo en la cabeza. Esta es la realidad del país y una de las causas del descontento. La inseguridad se ha instalado en nosotros y ya no hay marcha atrás. Nunca como antes, la gente se enreja, nunca como antes se consumen psicofármacos destinados a tranquilizarnos, nunca como antes necesitamos "la pastilla de dormir", nunca como antes buscamos antecedentes y paralelos,para convencernos que no somos los únicos, que hay quien está peor, es decir, nos resignamos ante lo que no supimos rechazar o ante lo que nuestra ignorancia o comodidad, nos llevó a aceptar. Esa misma ignorancia que lleva a algunos a repetir: "le estás haciendo el juego a la derecha". Yo le haría el juego a quien fuere, si con ello cambiaran las cosas. Lamentablemente esto no se resuelve ni con derechas ni con izquierdas. Estos son mecanismos "cazabobos" para entretener a las hinchadas.

Mientras un pueblo no exija participación en las grandes decisiones, mientras no decidamos ser actores y no meros espectadores, no nos quedará otro camino que el que transitan los corderos y el ganado, para consumo interno. No por casualidad prosperan en el país proyectos que enajenan la soberanía, incluida la alimenticia y la del agua que bebemos. No por casualidad nos imponen experimentos como el de la marihuana y nos hacen creer que es un avance en los derechos humanos. De ahora en más, cualquiera que se registre podrá comprar su dosis de felicidad, en la farmacia que la vende. Sería interesante saber dónde trabajan quienes consumen, yo tengo derecho a saber quien me aplica un inyectable o quien conduce el taxi que me traslada, quien cuida me mis hijos en la guardería. Siempre se bebió,siempre se fumó y siempre nos drogamos, es la explicación. Por lo tanto nada mejor que legalizarla. Siempre hubieron meretrices y proxenetas, bueno porqué entonces no legalizar la actividad también?

Dicen las estadísticas que estamos en el 3er. lugar de consumidores en el continente. Nadie se pregunta porqué consumen, será porque son felices? Porqué se suicida la gente, será porque están contentos? Nadie ha notado un vínculo entre las drogas y los crímenes diarios, las rapiñas con muertes? Nos dirán que siempre fue así, lo que pasa es que hay gente interesada en hacerle el juego no sé a quien. Bueno, la tortura tiene muchos siglos......no será hora de legalizarla?








No hay comentarios:

Publicar un comentario