sábado, 2 de julio de 2016

Al viejo Enrique

"............y a que hora pasaba ese tren que Ud. menciona en su relato?". 
El abogado defensor de criminales, buscaba cualquier contradicción, cualquier paso en falso, algún hueco por donde podría escapar su defendido. 
Un abogado que como tantos, bien pudo haber sido un empleado del viejo Enrique, si éste hubiera seguido las huellas de su clase, los destinos de su origen. 
Había nacido en una familia donde los bebés reciben los ministerios en la cuna. Pero el viejo había elegido otro camino. 
Periodista en El Debate, burrero de alma y jugado a la justicia desde el pique. 
Un día en medio de un conflicto de la prensa, el Sindicato de Periodistas lo designa para entrevistarse con Alberto Heber, por entonces Presidente de la República. 
La reunión se realiza en la misma Jefatura de Policía. 
"Mirá, Uds. con sus conflictos me va a hacer la paja", le dijo al viejo. 
Y el viejo le respondió: Mirá, conmigo no te hagas el vivo y mostrá un poco de respeto por los trabajadores", todo ante el asombro del mismo Jefe de Policía. 
El viejo lo conocía muy bien, como conocía a todos los que por entonces dirigían los destinos del país. 
Era un problema de clase, de procedencia. 
El viejo sabía los puntos que calzaban. 

Un día me dijo: "Este idiota de Heber, jugaba al futbolito a los 40 años, que podés esperar".
El abogado insistía.....acostumbrado a intimidar a los testigos, a la pobre gente que viajaba desde el interior del país, desde provincias tan lejanas como Salta o Tucumán, gastando el dinero que no tenían para poder asistir y exigir justicia. "Mucho cuidado con lo que dice, pues un testimonio falso le puede costar años de cárcel". 
Y la pobre gente sin experiencia se intimidaba y muchas veces no se animaban a declarar. 
Habían pasado algunos años y los rostros van cambiando. 
Había que hacer un esfuerzo de coraje y memoria, para recomponer aquellos rostros, aquellas voces que daban órdenes y decidían quien viviría y quien nó. "Bueno, a que hora pasaba ese tren que Ud. menciona". 
Pero el viejo tenía oficio, tenía boliche y ese abogado no lo intimidaba, como tampoco pudo intimidarlo el malo de Gavazzo. 
Entonces el viejo en un arranque de ironía le dice:" Bueno, por aquellos años las capuchas venían sin reloj, la próxima vez trataré de ser más puntual". 
El abogado ridiculizado y ante la sonrisa contenida incluso por algún miembro del jurado, le responde: "Mire que esto no es una joda, esto es un juicio".
Te acordás veterano cuando participamos en aquél Seminario contra la Desaparición Forzada de Personas que se realizó en Estocolmo? 
Fue allá por el 1987 si mal no recuerdo y asistieron entre otros, Pérez Esquivel, Ragmar Hagelin (padre de Dagmar asesinada por Astiz), y todo el espectro político sueco. 
En determinado momento y en una de las tantas reuniones que tuvimos con parlamentarios suecos y a las que asistimos con Arapey Cabrera y Luis Dubra ( verdadero héroe de la jornada quien trabajó dia y noche para que todo saliera bien), vos dijiste: "voy a ser breve pues corre un caballo que no puede perder".
 A tu lado estaba sentado Carl H. Hermasson, diputado por la izquierda sueca de entonces, quien largó la carcajada y dijo "nos vemos allá". 
Gran burrero el viejo también......
Qué recuerdos veterano!!! 
Y aquella vez que fuimos a una charla en una casa de las cercanías de LUND, cuando un despistado te preguntó al final de tu intervención si tu eras puntista. Recuerdo que le dijiste que sí, pero que tu grupo tenía un sólo punto y era no romper los huevos.
Te habían secuestrado en Buenos Aires junto a tu nuera y te llevaron a los Talleres Orletti. 
Luego de muchos días te trasladaron al Uruguay en el llamado primer vuelo. Estuviste junto a 22 personas en Punta Gorda y más tarde en la casona de Bvar. Artigas. 
Te quiso asustar Gavazzo e incluso te llegó a decir: "Otros más importantes que Ud. están tocando el arpa con San Pedro".
Pero te tuvo que largar, el "inteligente" no pudo comprobar que tú además de buscar a tu hijo desaparecido por entonces, también estabas en la cosa. 
Y lo primero que hiciste fue seguir tu olfato. 
El taller mecánico llamado Orletti estaba al lado de la vía del tren y lo encontraste. Luego saliste al mundo a radicar la denuncia puntual y prolija de como funcionaba la coordinación represiva en el continente. 
Recuerdo que un día te preguntó un periodista cómo te habían torturado. 
Tú le respondiste, pregunteme porqué y yo le responderé.
Te acordás que un día almorzando en casa me dijiste: "menos mal que estos individuos no tomaron el poder, de lo contrario estábamos todos presos o muertos". Qué olfato veterano! ya la venías venir desde lejos.....
Se imaginan Uds. a Fernández Huidobro como comisario político?
Tampoco me olvido aquella vez que estábamos en 18 de Julio y Paraguay en un acto del FA. 
Estábamos de este lado de la valla que habían levantado. 
Pasó Rafael Michelini y un seguidor, y te saludaron. 
Ninguno fue capaz de decirte: Viejo, pasá y sentate por aquí. 
Los veteranos fundadores del FA, con sus piernas hinchadas por los años y la várices estaban también esperando de este lado de la valla el comienzo del acto. Nosotros no lo esperamos y nos fuimos a la mierda. 
Algo huele mal me dijiste y yo te agregué: Huele a podrido y nos fuimos al boliche que acostumbrabas parar en Yaguarón y San José y en donde todavía permitían fumar.
Te la debía viejo, que Dios o el diablo te permitan descansar en Paz. 
Algún día nos veremos y te llevaré más noticias......

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