miércoles, 8 de junio de 2016

Ventajas y desventajas



por Hugo Bruschi en el Año de la Resistencia.

De muchas cosas podremos acusar al progresismo, menos de inercia o falta de originalidad. Algunos datos no oficiales claro está, dan cuenta de que desde el 2005 los Cantegriles pasaron de 126 a 986 en el 2016. Aún reduciendo a la mitad esta última cifra - siempre hay gente que gusta exagerar las cosas -, la misma es alarmante.

Tal cual planteada la realidad, todo indica pensar que quienes allí viven deberán perder toda esperanza, los han condenado a vivir de ese lado y nadie piensa rescatarlos. Del lado malo, del lado peligroso, del lado delictivo.

Supongamos que un joven que seguramente los hay, decida buscar trabajo en algún lado. Supongamos que el joven reune los méritos suficientes para hacerse acreedor al empleo, que tiene la debida competencia y los conocimientos necesarios. "Domicilio"? Qué responderá el joven avergonzado? Le darán el empleo si debe competir con otro que vive del lado bueno de la ciudad?. Por supuesto que aquí no estamos hablando del empleo público donde la competencia y las calificaciones están demás. Allí alcanza con "pruebas de suficiencia" hechas en el comité partidario o en la de 2 plazas. Nada nuevo bajo el sol. Todo es cuestión de tener los contactos adecuados. Y el progresismo que tanto fustigó estas prácticas en tiempos de "la derecha" blanqui-colorada, ha perfeccionado la herramienta.

Pero vivir en las villas miseria también tiene sus ventajas. Quienes allí habitan no deberán preocuparse por los ajustes fiscales o por los gastos comunes de porteros, parking, etc. En cambio quienes vivan del otro lado de la valla, sí. Hay líneas demarcatorias que deciden su suerte.
Al mismo tiempo en otra zona de la ciudad, esa de las llamadas "civilizadas" con vista al mar, Stella Maris, Marcela, María Noel y un conocido marica del ambiente que les festeja sus salidas, compartían un café y algunos chismes, en algún boliche de moda en la zona del Carrasco fino. De pronto Marcela tuvo una brillante idea: "Apuren el café que nos vamos al Marconi", alentada seguramente por los acontecimientos registrados semanas atrás y dando rienda suelta a su curiosidad. "Estás loca de remate" le respondió Stella Maris con énfasis y con la aprobación de Memé quien tiempo atrás escapó a un intento de violación en esas zonas rojas. "No exageren las cosas, al mounstro hay que conocerlo por dentro. Yo conozco a una amiga que llegó hasta allí e incluso se sacó fotos con 2 pichis y nada le pasó. Claro que deberemos cambiarnos de ropa, así no encajamos ni con vaselina" a lo que Memé respondió con un suspiro tapándose la carar de rubor. Al final los argumentos en contra de aquella idea, sobretodo los esgrimidos por Memé y su experiencia vivida cuando quisieron violarlo, dieron por tierra aquellas aventuras de chicas aburridas. Así fue que siguieron disfrutando de aquella Paz social, de aquellas ventajas que nos ofrece el sistema, aunque a veces nos prive de emociones y adrenalinas.

También Pocitos vivió momentos de tensión cuando fue anunciado el ajuste fiscal. La gente salió a cacerolear y algunos progresistas y ex-tupamaros llenaron las redes de odio hacia aquellos malos artiguistas. "De qué se quejan", "Que pague el que tenga más" aunque esos que tenían "más" no llegaban a la canasta familiar. Decretaron de un plumazo que Pocitos era un barrio de privilegiados y millonarios egoistas, que seguramente los hay. Pero se olvidaron que de 26 de Marzo hacia el norte, también es Pocitos y allí viven laburantes que viajan en bus y no en las 4 x 4 que parecen estar de moda. Se olvidaron que allí hay ingresos de 33.000 para arriba y tal vez también para abajo. Se olvidaron que allí hay muchos votos del Frente Amplio que tanto reclaman cuando se acercan las famosas elecciones. Como Ud. comprenderá amigo de la Vidriera, también vivir en Pocitos tiene sus desventajas. Lo incluyen en la lista de millonarios a pesar de estar lejos, lo ingresan a un sector al que Ud. no pertenece. Lo hacen responsable de vivir allí, del mismo modo que estigmatizan a quienes viven en el Marconi o en Cerro Norte, por mencionar algunas de estas zonas feas de la Patria. No me dirá que los progresistas no son innovativos verdad?





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