lunes, 20 de junio de 2016

Ahora tienen miedo, pero es tarde.





por Hugo Bruschi en el Año de la Resistencia.

La pasividad y la indiferencia, hizo que la idea de un loco y aprobada por las marchas jubilosas de algunos enfermos consumidores de drogas, le impusieran a la Sociedad Uruguaya el visto bueno para drogarse a cielo abierto. Y como de costumbre y además era de esperar, ya que había mucho dinero en juego venido desde el exterior, surgieron como hongos después de la lluvia los argumentos a favor del consumo. Argumentos que iban desde las cualidades medicinales, hasta la recreativa para sacar al hombre de sus problemas cotidianos, pasando por la oficial claro está, que nos prometía un control sobre los adictos y una forma de combatir el negocio ilegal. Había que disputarle el mercado al narcotráfico. Ni en la más salvaje de sus fantasías, Soros y Rockefeller creyeron encontrar tan buenos emisarios. A partir de ahora a la droga se le combatirá con más droga, del mismo modo que a los incendios con  nafta.

Fueron rechazados por inconvenientes y de "dudosa seriedad", estudios realizados por Universidades europeas, por profesionales que saben de que están hablando y no van nada en el negocio, por gente que hace muchos años trabaja con las víctimas de la droga. Fueron despreciados a priori, informes de paises que invierten millones de dólares en el combate a este flagelo, millones que comparados con el que tendrían que haber invertido de no existir políticas de prevención, resultan una ganancia a la hora de los balances. Entre esos paises está Suecia, pero a quien le puede importar. Qué nos van a enseñar a nosotros que las sabemos todas? Todo fue tirado por la borda,pues era más interesante resultar un experimento tal ratón de laboratorio y aparecer en las revistas y diarios del mundo, como el país que legalizó la droga disfrazándola de inocente. Con qué recursos cuentan para atender a las víctimas de esta inocente droga?

Y cuando hablamos de víctimas, no sólo estaremos hablando de los consumidores, sino de las víctimas de la guerra que pronto veremos en las calles. De 1200 farmacias habilitadas, sólo 50 están dispuestas a vender el cannabis. Porqué será?

Tienen miedo y está bien que lo tengan. Es más, yo personalmente no me animaría a entrar a ninguna de esas farmacias a comprar un calmante o un antibiótico, y le aconsejo que no lo haga. Ud. puede ser una víctima inocente, Ud. puede quedar atrapado en una balacera o en un asalto. O Uds. creen que el narcotráfico aceptará con buenos ojos la competencia?

Pero ahora es tarde y los que festejaban a esta bala perdida llamada Mujica, tengan tal vez que lamentarse mañana ante la pérdida de un ser querido. Por no haberle dicho nó, por no haber salido a las calles a decirle que no queremos un Uruguay de drogas para nuestros hijos, que no queremos que les envíen señales oficiales a los jóvenes que dan luz verde al consumo. Y ya hay 5000 interesados en plantar la droga, aparte claro está de los que la plantan hace tiempo. Quien puede controlar todo esto? Es una fuente de trabajo y una oportunidad de hacer dinero rápido. Cuántos moriran cuando salgan a vender su producción y competir  la que llega desde Paraguay? No lo sabemos, pero la cifra será alta en la lucha por la clientela, y de este modo el país se irá convirtiendo poco a poco en un narco estado, que nada tendrá que envidiarle a México o a Colombia.

Por supuesto que lo negaremos y miraremos para otro lado. Uruguay? Jamás, esa es la prédica de los rosados para desprestigiar al gobierno.
Poco a poco la Sociedad uruguaya se encamina hacia su auto destrucción. La pérdida de valores tan caros a nuestra identidad, son la prueba más que elocuente del caos reinante. La falta de reacción y la indiferencia del hombre uruguayo ante este estado de cosas, nos hace pensar que nos hemos resignado a vivir como podamos y no como merecemos. Agradecer que no nos maten, que apenas nos rapiñen y que nos dejen vivos.





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