lunes, 21 de julio de 2014

Ofensa a la condición humana

por Hugo Bruschi en el Año de la Dignidad

Cuando el mundo civilizado, creyó por fin haber dejado atrás para siempre aquella mancha histórica, que nos hizo dudar de la llamada civilización occidental y cristiana; cuando por fin creimos haberlo visto todo en materia de barbarie y degradación humana, su fueron sucediendo cada poco tiempo otras masacres, otros genocidios que nuevamente nos retrotraen a aquella pesadilla que creimos superada. El genocidio que en este momento se está llevando a cabo en GAZA, contra un Pueblo acorralado después de haber sido despojado de sus casas y de sus tierras, de su país y de su derecho a vivir en paz, sin ejércitos. Sólo confiado al derecho internacional y a unas NACIONES UNIDAS que mira para otro lado.

Esta no es una guerra religiosa, como muchos portavoces de la infamia intentan confundir a la opinión pública. Tampoco está en juego la existencia de Israel, sino que el estado terrorista y al margen del derecho internacional, pretende que las víctimas no se defiendan, que las víctimas acepten de buen modo ser despojadas de sus casas, humilladas y despreciadas en su propia tierra. Y para ello cuentan con el silencio, cuando no el apoyo encubierto y a veces no tanto, del mundo imperialista y de gobiernos lacayos. De Hollywood que ante cada escalada criminal, nos acerca un film sobre el Holocausto, como si el Pueblo palestino fuera culpable de un fenómeno europeo y tuviera que pagar un crimen ajeno.

Tendría que ser un mandato de conciencia, para todos aquellos que aún no han perdido su sensibilidad, su amor a la justicia y a los derechos del ser humano, a gritar con todas sus fuerzas hasta enronquecer: FUERA ASESINOS DE GAZA.



Millones de personas en todo el mundo, se han manifestado contra la barbarie sionista, pero las NACIONES UNIDAS - a las que el estado terrorista de Israel ha ignorado una y otra vez - no parece realmente interesada en parar esta masacre, enviando fuerzas de Paz, como de otro modo hace en el Congo o en Haití. Y uno se pregunta porqué? Porqué este estado usurpador, violador de cuanta resolución se ha tomado contra su política criminal, goza de tal privilegio? Cómo puede ser ,que el mundo deba seguir contemplando estas escenas desgarradoras de niños mutilados, de casas destruidas, de hospitales derrumbados por las bombas como objetivo primordial, de soldados festejando la matanza? De dónde ha salido este odio demencial, esa locura homicida que anima a este estado, al margen de la legislatura internacional que regula las relaciones entre paises, en donde desde el mismo parlamento se escuchan voces incitando al genocidio de madres Palestinas? Alguien tendrá que poner freno a esta barbarie, alquien tendrá que exigirle responsabilidades a los criminales y llevarlos a los famosos tribunales que parecen estar de vacaciones. Alguien tiene que poner fin a esta máquina de matar niños, mujeres, ancianos sin posibilidad de defensa alguna. Por el sólo hecho de habitar aún,una franja del territorio de su propio país. De lo contrario, estarán condenando al resto del mundo a una verguenza colectiva, que ya nos hace dudar de determinados valores tan publicitados cuando conviene al bolsillo empresarial. Qué le explicaremos a los niños en las escuelas, cuando se enteren que los niños israelíes escriben mensajes en las bombas? Qué les dirán los curas en sus misas cuando les pregunten donde estaba Dios?


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