miércoles, 23 de mayo de 2018

Hasta el año que viene....




por Hugo Bruschi

Así se despedían seguramente, quienes año tras año se dan cita para exigir Verdad y Justicia sobre los crímenes y violaciones a los Derechos Humanos, cometidos por el Estado uruguayo. Año tras año y ya van 23, entonces uno se pregunta: se puede llegar a otro destino transitando los mismos caminos? Nadie seguramente tiene la respuesta de como llegar a la meta, pero por la misma senda no lo será. Más con el agravante, que en ese mismo camino se vienen encontrando quienes piden cárcel para los responsables de estas violaciones y quienes quieren enviarlos a sus domicilios, quienes condenan y quienes protegen a los violadores. Alguien puede explicarnos, como pueden convivir víctimas y cómplices de la impunidad, cómo pueden seguir votando a los mismos que condenan? Si algún observador extranjero, alguien de visita en el país, no saldría de su asombro.

Estas cosas serían imposible de entender, si no fuera porque del lado de las víctimas hay gente sentada en 2 sillas, pues también pertenecen al Partido de gobierno que durante todos estos años pudo y no quiso anular la Ley de Caducidad. Pero que pasa por la cabeza de la gente que año tras año asiste a las marchas? Sabrán que existe un pacto silencioso sellado en el Club Naval, sabrán que los militares saben muchas cosas que funcionan como un seguro ante todo riesgo con jubilaciones incluidas? No en vano llegan hasta allí los recaudadores de votos, los que como Mujica se permitió la Libertad de menospreciar la lucha y ensuciar a quienes reclaman Justicia, de sabotear un intento de anular la ley maldita. Y seguirá concurriendo, nadie le dice "Ud. es parte de la impunidad".

Hay mucha que gente que coincide con estas apreciaciones, la diferencia estriba en que callan, callan por miedo a las represalias, por miedo al ascenso truncado, por miedo a quedar de lado. Pero a pesar de todo ello, creemos que ha llegado la hora de cambiar las reglas del juego.

Quienes se niegan a anular la Ley de Caducidad, necesitan de su voto para seguir perpetuándose en sus cómodas butacas, para seguir cobrando sus jugosos sueldos, para seguir gozando de tantos privilegios que mucha gente ignora. La Vidriera propone que a partir de ahora, gritemos todos juntos: NI UN SÓLO VOTO A LA IMPUNIDAD, SEA DEL COLOR QUE SEA, PORQUE SI UD. VOTA SE ESTARÁ HACIENDO CÓMPLICE DE ESA MISMA IMPUNIDAD QUE DENUNCIA Y A PARTIR DE ENTONCES, HABRÁ PERDIDO MORALMENTE AL DERECHO DE PROTESTA.

Así se despedían seguramente, quienes año tras año se dan cita para exigir Verdad y Justicia sobre los crímenes y violaciones a los Derechos Humanos, cometidos por el Estado uruguayo. Año tras año y ya van 23, entonces uno se pregunta: se puede llegar a otro destino transitando los mismos caminos? Nadie seguramente tiene la respuesta de como llegar a la meta, pero por la misma senda no lo será. Más con el agravante, que en ese mismo camino se vienen encontrando quienes piden cárcel para los responsables de estas violaciones y quienes quieren enviarlos a sus domicilios, quienes condenan y quienes protegen a los violadores. Alguien puede explicarnos, como pueden convivir víctimas y cómplices de la impunidad, cómo pueden seguir votando a los mismos que condenan? Si algún observador extranjero, alguien de visita en el país, no saldría de su asombro.

Estas cosas serían imposible de entender, si no fuera porque del lado de las víctimas hay gente sentada en 2 sillas, pues también pertenecen al Partido de gobierno que durante todos estos años pudo y no quiso anular la Ley de Caducidad. Pero que pasa por la cabeza de la gente que año tras año asiste a las marchas? Sabrán que existe un pacto silencioso sellado en el Club Naval, sabrán que los militares saben muchas cosas que funcionan como un seguro ante todo riesgo con jubilaciones incluidas? No en vano llegan hasta allí los recaudadores de votos, los que como Mujica se permitió la Libertad de menospreciar la lucha y ensuciar a quienes reclaman Justicia, de sabotear un intento de anular la ley maldita. Y seguirá concurriendo, nadie le dice "Ud. es parte de la impunidad".

Hay mucha que gente que coincide con estas apreciaciones, la diferencia estriba en que callan, callan por miedo a las represalias, por miedo al ascenso truncado, por miedo a quedar de lado. Pero a pesar de todo ello, creemos que ha llegado la hora de cambiar las reglas del juego. Quienes se niegan a anular la Ley de Caducidad, necesitan de su voto para seguir perpetuándose en sus cómodas butacas, para seguir cobrando sus jugosos sueldos, para seguir gozando de tantos privilegios que mucha gente ignora. La Vidriera propone que a partir de ahora, gritemos todos juntos: NI UN SÓLO VOTO A LA IMPUNIDAD, SEA DEL COLOR QUE SEA, PORQUE SI UD. VOTA SE ESTARÁ HACIENDO CÓMPLICE DE ESA MISMA IMPUNIDAD QUE DENUNCIA Y A PARTIR DE ENTONCES, HABRÁ PERDIDO MORALMENTE AL DERECHO DE PROTESTA.








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