lunes, 26 de septiembre de 2016

La impunidad nuestra de cada día



por Hugo Bruschi en el Año de la Resistencia

Cuando oimos hablar de esta palabra, automáticamente nos trasladamos a las violaciones de los Derechos Humanos cometidas por las fuerzas represivas y que aún no han sido juzgadas como corresponde en un Estado de Derecho, en una Democracia. Pero a no engañarse, pues aquí sigue funcionando "el derecho viejo" en una Democracia más o menos...... Esto es lo que tenemos, te dicen los que ayer apostaban a más. Sin embargo, la impunidad va mucho más allá de los cuarteles y se ha instalado en la misma Sociedad tal un tumor que amenaza órganos virtales del cuerpo social.

La aceptación, la resignación, la comparación y hasta la justificación de delitos de corrupción, alientan la impunidad entre quienes los cometen o están tentados de hacerlo. Cuando un político del Partido que sea, comete algún acto indigno de la tarea que le confiaron sus electores, cuenta con el apoyo incondicional de sus partidarios, estamos frente a un grave problema. Qué señales les están enviando a los corruptos? Bueno, aquí no ha pasado nada y todo se trata seguramente de un error. Cuando los partidarios defienden a un corrupto porque las acusaciones "son parte de una campaña orquestada por el enemigo", están justificando aquellos actos de los que lo han acusado. Aquí no ha pasado nada, pues "nosotros podemos equivocarnos, pero jamás meter la mano en la lata". Cuando la gente allegada a esos Partidos te dice: "antes había más corrupción", podemos asegurar que ya estamos tocando el fondo.

Yo siempre recuerdo y lo tomo como ejemplo, a Don Enrique Erro por citar alguno de los políticos más puros y limpios que recuerde la historia del pais. Cuando asumió el Ministerio de Industrias y Trabajo, envió todos los autos al garaje policial. Se puede viajar en ómnibus decía y así todas las mañanas desde su domicilio en la ciudad de La Paz, la gente lo veía subir al 130 o al "Santa Lucía" que transitaba por entonces. Cuando un gerente de Rausa intentó sobornarlo con un cheque en blanco, lo mandó preso, cuando se quedó sin su banca salió a vender libros, negándose a la jubilación que le correspondía por el famoso 383 con el que se jubilaban suplentes que apenas habían concurrido como titulares. Escucharon Uds. alguna vez una sóla acusación a la moral de Enrique Erro, alguna inconducta, algún acto de corrupción que mereciera ser denunciado? Y enemigos no le faltaban precisamente, y que enemigos!! Los dueños del pais, nada más ni nada menos. Habrán buscado con lupa alguna inmoralidad con la que acusarlo y no la encontraron. Esa es la diferencia, entre los que entran a la política para servir a la gente y los que usan la misma para beneficiarse.

Pero volvamos a repetir, la impunidad está instalada en la Sociedad y alimentada con distintos ingredientes. Mientras el pueblo no condene como corresponde a quienes abusaron de su buena fé, mientras no se condene al político venga de donde venga, pertenezca al Partido que sea, para que nunca más se postule o lo postulen a tal o cual cargo, mientras eso no suceda, iremos por muy mal camino y no estará lejos el dia que como decía Enrique S. Discépolo: "el que no llora no mama y el que no afana es un gil". Queda poco tiempo y la tarea será ardua, no tengan dudas. Y en esa tarea va nuestra dignidad.





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