viernes, 15 de septiembre de 2017

El cuento del tío (II)




por Hugo Bruschi

Hace ya muchas Vidrieras atrás, comentábamos esta forma de estafa, esta modalidad de engaño tan vieja como el dinero y de la que sin embargo, muy poco sabemos a pesar que se practica con mucha frecuencia. Tenemos referencia de aquél hombre del interior que con sus ahorros compró un buzón, o el otro a quien le vendieron una máquina de hacer dinero. Todo parece indicar que los cuentistas buscaban sus víctimas entre gente del interior. Bueno, Alonso y Trelles en su HOPA-HOPA-HOPA nos decía: "voy pa` la tablada de los gauchos zonzos" o el mismo Carlos Gardel en su HARAGAN "al campo a cachar giles que el amor no da pa tanto".

Siempre ha sido así y Uruguay no es la excepción. Quienes viven en las capitales o en las grandes ciudades, ven al hombre de campo como una persona ingenua, inocente. Y lo que tendría que ser un mérito, el de ser una persona sana no contaminada, termina siendo objeto de risa. Se confunde bondad con zoncera. "Canarios", Gallegos o Inmigrantes fueron objeto de menosprecio. Recuerdo un Cuento del Tio registrado en el año 60 o 61. Una flota rusa llegó hasta Montevideo y cuando los marineros bajaron a tierra, los estaban esperando para cambiarles dinero. Hicieron dinero al que llamaron FIDUCIA (con la figura de Benito Nardone) y lo cambiaron por rublos rusos. Cuando esta gente decidió comprar algún objeto de recuerdo, los empleados del comercio les hicieron saber que habían sido estafados. Este hecho mereció la risa de la prensa uruguaya, quien en lugar de sentir verguenza como país, lo festejó. Le habían ganado una batalla al comunismo.....

Del Cuento del Tio poco se sabe, si Ud. compró un buzón no hará la denuncia para no exponerse al hazmerreir. Pero que acontece cuando la estafa tiene carácter colectivo, cuando los estafados se cuentan por ciento de miles, cuando toda una colectividad compró la máquina de la felicidad? Pasa exactamente lo mismo y lo que es peor aún: POR MIEDO AL RIDÍCULO SALEN A DEFENDER LA MÁQUINA. Y esta vez los giles no fueron sólo los hombres del campo o los gauchos zonzos de la tablada. Esta vez también la quedaron los vivos........









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