lunes, 13 de enero de 2020

Recuperar nuestra identidad




por Hugo Bruschi

No todos los uruguayos son orientales, ni todos los orientales son uruguayos. La Heróica Paysandú fue testigo de estas afirmaciones.Allí combatieron en su defensa, algunos extranjeros como el Dr. Vicente Mongrey y el soldado Azambuya. Español el primero, brasileño el segundo, poniendo de manifiesto al precio de sus vidas, el sentimiento de rebeldía ante la injusticia y el odio al opresor. Del otro lado, uruguayos aliados al invasor matando a otros uruguayos, muchos de ellos ya vencidos y entregados para evitar mayor derramamiento de sangre, tal cual lo hiciere Leandro Gómez y algunos Capitanes. Traidores como Venancio Flores no pueden llamarse orientales, aunque la historia mal contada haya tratado de lavar sus nombres.

ORIENTAL NO SE NACE, ORIENTAL SE HACE. Podríamos en nuestros días llamar oriental a José Nino Gavazzo, verdad que nó?

Pero que se necesita para despertar ese sentimiento de rebeldía, esa actitud frente a la vida? Nos lo hemos preguntado muchas veces y hemos llegado a la conclusión que ese sentimiento sólo puede ser convocado por una causa justa. Si habitáramos una Colonia, ese sentimiento sería Independencia, si lo fuera una Dictadura, sería Libertad. Por suerte no asistimos ni a una ni a otra situación, lo que no implica una ausencia de motivos más que suficientes para la indignación, para el rechazo a una imposición digitada por los mismos traidores de Ayer, por quienes venden el Rico patrimonio a precio de remate,sabiendo que las consecuencias serán nefastas para la salud del pueblo, con la instalación de UPM.

En estos momentos de confusión y desaliento acerca de nuestro porvenir - y aquí no hablamos de cambios de gobiernos -, fruto de políticas entreguistas que nos convierten en una factoría productora, de lo que otros nos imponen. Este emprendimiento, puede ser un elemento que contribuya a crear conciencia y recuperar aquél sentimiento olvidado. Será una tarea sólo reservada a quienes aún guardan un poco de dignidad.

Y no será tarea fácil llegar a quienes se niegan a aceptar la realidad, a quienes ante las evidencias se resisten a reconocerlas, a quienes siguen creyendo que hablar de corrupción o de cianobacterias, forma parte de una campaña contra sus líderes, a quienes no quieren militares en las calles -y yo tampoco - pero que nada dijeron cuando su gobierno los llamó a recoger la basura que ADEOM en lucha se negaba, convirtiéndolos de ese modo en rompe-huelgas. Cómo convencer a ese sector de la población, que el agua contaminada nos afectará a todos, que la instalación de UPM se fraguó a espaldas del pueblo y mediante un contrato con indicios de corrupción? Será tarea de gigantes, pero deberemos intentarlo. No contaremos con medios informativos, que están al servicio de otros intereses, no contaremos con los Partidos políticos -salvo honrosas excepciones - pues todos están por UPM, pero valdrá la pena intentarlo. La cuestión ya no será Izquierda o Derecha, sino DIGNIDAD O SUMISIÓN. Y aquí como dijo el Viejo, "nada podremos esperar sino de nosotros mismos". Tal vez fracasaremos en el intento, pero nos queda la dulce sensación de haber concursado por el máximo galardón: ORIENTAL.










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