martes, 23 de enero de 2018

La cuestión agraria




por Hugo Bruschi

Hubo un tiempo en este país, en donde resultaba fácil identificar el problema y también la solución. Todo se resolvía con una frase:REFORMA AGRARIA. Se trataba del latifundio improductivo versus gente desocupada y expulsada del campo hacia los cinturones urbanos. Había que desalambrar y asunto arreglado. Pasaron los años y el problema se agudizó, pero el campo presenta otro escenario. Ya no es el latifundio improductivo, sino la soja y la forestación con vistas a la celulosa y esto sumado al agronegocio de los grandes capitalistas, quienes siguen expulsando gente del campo. Y estamos frente a un conflicto de proporciones, que nadie podrá predecir su descenlace final. Un conflicto tan complejo, que sólo algún irresponsable cree se puede resolver avivando el desprecio hacia el campo o alimentando la rivalidad campo-ciudad, como si se tratara de un partido entre Nacional y Peñarol. Sólo algunos irresponsables desde las filas oficiales, puede hacer creer a su hinchada que este conflicto está dirigido por "operadores" y por ende contra el FA. Que haya quienes intenten capitalizar el descontento, no tenemos dudas. Acaso no fue lo mismo que hicieron los Frenteamplistas en el 2002?

La arrogancia y la soberbia de alguna gente temerosa de perder sus bancas y sus privilegios, no hace sino ensanchar la grieta. Incendiar la pasión por los colores y amedrentar a los beneficiados del MIDES para ponerlos a su servicio y contra el campo, tampoco aporta a las soluciones. Verguenza tendrían que tener al constatar que cada vez son más los asistenciados condenados a la pobreza crónica y sin más porvenir que extender la mano. Así reclutan votos y los usan como ejército de apoyo.

Se tendrán que bajar de la nube desde donde miran con trivialidad un conflicto muy grave. No será dividiendo para intentar controlar la protesta, que encontraremos las soluciones al diferendo. Todo el mundo sabe de las tremendas diferencias que existen entre un colono y un empresario rural, todos sabemos que los intereses del pequeño y mediano productor, contrastan con los intereses del agronegocio de las empresas extranjeras. Pero sea cual sea el resultado de la reunión de Durazno, nadie podrá decir aquí no pasa nada, se trata de una movida política en contra del FA, como dijo la Senadora Constanza Moreira en un acto de irresponsabilidad e hipocresía. Porque esta senadora junto al resto, son responsables directos de una política que más temprano que tarde estallaría en un conflicto. Nos hablan como si ellos fueran las víctimas cuando en realidad son los victimarios. No fue el campo quien viajó a Finlandia a rogar que vinieran a instalarse libres de cargas tributarias, no fue el campo quien les tendió la alfombra roja para que se sintieran en su reino. Y en esta política que apuesta a la extranjerización todos pierden, de ahí que sólo un cambio de rumbo en la matriz económica del país, pondrá la producción al servicio del país y no de las transnacionales. Sólo un cambio radical -que por supuesto no se producirá- podrá recuperar las industrias perdidas por causa de habernos convertidos en una colonia proveedora de materias primas para que otros las manufacturen. Todo esto y mucho más tendrían que rendir cuenta los que en forma aventurera y sin principios están alimentando un enfrentamiento.











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